Andrología: qué es, qué trata y cómo puede ayudarte
La andrología es la parte de la urología que se centra en la salud sexual y reproductiva del hombre. En la clínica Urología Granada atendemos a diario dudas sobre erección, deseo sexual, fertilidad o cambios hormonales, y muchos pacientes llegan sin saber que todo esto forma parte de la andrología. Conocer en qué consiste esta especialidad es el primer paso para perder el miedo y consultar a tiempo.
En Granada, el equipo de urólogos de Urología Granada —los doctores Manrique Pascual Geler, Santiago Chiva San Román y Fernando Vázquez Alonso— cuenta con amplia experiencia en andrología clínica y quirúrgica. El objetivo es siempre el mismo: estudiar tu caso de forma personalizada, explicarte con claridad qué puede estar ocurriendo y ofrecerte las opciones de tratamiento más adecuadas para ti.
¿Qué es?
La andrología es la subespecialidad de la urología que se ocupa del estudio, diagnóstico y tratamiento de los problemas de la función sexual y reproductiva del varón. Es decir, se centra en el pene, los testículos, la próstata y las hormonas masculinas, pero siempre con una visión global de la salud del hombre.
Dentro de la andrología se incluyen, entre otros, estos ámbitos:
- Disfunción eréctil (dificultad para conseguir o mantener una erección suficiente).
- Eyaculación precoz u otros trastornos de la eyaculación.
- Descenso del deseo sexual (libido baja).
- Infertilidad masculina (alteraciones del semen, del número o movilidad de los espermatozoides).
- Problemas hormonales, como el déficit de testosterona.
- Curvatura del pene, como la enfermedad de Peyronie.
- Dolor testicular o escrotal crónico y varicocele.
En Urología Granada integramos la andrología dentro de la atención urológica completa al varón. Esto permite relacionar los síntomas sexuales con otras enfermedades del aparato urinario o con factores generales de salud (diabetes, colesterol, hipertensión), que con frecuencia están vinculados.
Síntomas
Los síntomas que atiende la andrología pueden afectar a la erección, la eyaculación, el deseo sexual, la fertilidad o el aspecto y función de los genitales. Algunos de los más frecuentes son:
- Problemas de erección:
- Dificultad para conseguir la erección.
- Errecciones que se pierden durante la penetración.
- Erecciones menos firmes que antes.
- Alteraciones de la eyaculación:
- Eyaculación precoz (se produce antes de lo deseado de forma repetida).
- Eyaculación retrasada o ausencia de eyaculación.
- Eyaculaciones dolorosas.
- Cambios en el deseo sexual:
- Disminución notable del apetito sexual.
- Dificultad para sentir excitación.
- Signos de posible infertilidad:
- Más de un año intentando embarazo con la pareja sin conseguirlo.
- Antecedentes de testículos que no descendieron al escroto en la infancia.
- Cirugías previas en testículos, próstata o región inguinal.
- Molestias genitales:
- Dolor o pesadez en los testículos.
- Bultos o cambios de tamaño en el escroto.
- Curvatura del pene, con o sin dolor, que puede dificultar las relaciones.
- Posibles síntomas hormonales:
- Cansancio persistente y falta de energía.
- Pérdida de masa muscular y aumento de grasa abdominal.
- Cambios en el estado de ánimo, irritabilidad.
- Disminución de la barba o del vello corporal respecto a años previos.
Cualquiera de estos síntomas justifica la valoración por un urólogo con experiencia en andrología. No es preciso que aparezcan todos; a veces un único cambio, como una erección menos firme, puede ser la primera señal de un problema que conviene estudiar.
Causas
Los problemas andrológicos pueden tener causas físicas, hormonales, psicológicas o una combinación de todas ellas. Entre las causas más habituales se encuentran:
- Enfermedades vasculares y metabólicas:
- Diabetes.
- Hipertensión arterial.
- Colesterol y triglicéridos elevados.
- Enfermedad cardiovascular (arteriosclerosis).
- Factores hormonales:
- Descenso de testosterona asociado a la edad.
- Alteraciones de la glándula hipófisis o del tiroides.
- Hábitos de vida:
- Tabaquismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Sedentarismo y obesidad.
- Estrés crónico y falta de descanso.
- Fármacos:
- Algunos antidepresivos y ansiolíticos.
- Medicaciones para la hipertensión.
- Otros tratamientos crónicos que pueden influir sobre la erección o el deseo.
- Factores psicológicos:
- Ansiedad de rendimiento o miedo al “fracaso”.
- Depresión.
- Conflictos de pareja o experiencias sexuales negativas previas.
- Causas locales urológicas:
- Enfermedad de Peyronie (placas de fibrosis que curvan el pene).
- Varicocele (varices en las venas del cordón espermático).
- Infecciones urogenitales de repetición.
- Secuelas de cirugía pélvica o prostática.
En la consulta andrológica es frecuente encontrar más de una causa en el mismo paciente. Por ello, el análisis individual y detallado es clave para decidir las opciones de tratamiento más adecuadas en cada caso.
Cuándo acudir
Es recomendable solicitar cita con un especialista en andrología cuando notes cambios persistentes en tu función sexual o reproductiva que se mantengan más de unas semanas o te generen preocupación. En concreto, deberías plantearte acudir al urólogo si se da alguna de estas situaciones:
- Problemas de erección que se repiten de forma constante, aunque a veces consigas alguna erección espontánea.
- Eyaculación precoz que te impide disfrutar de las relaciones sexuales o afecta a la pareja.
- Pérdida marcada de deseo sexual que no puedes explicar solo por estrés puntual.
- Dificultad para lograr un embarazo con tu pareja tras 12 meses de relaciones regulares sin anticonceptivos.
- Aparición de una curvatura del pene que antes no existía, sobre todo si se acompaña de dolor o empeora.
- Dolor testicular o bultos en el escroto que no desaparecen con el tiempo.
- Sospecha de cambio hormonal (cansancio, pérdida de fuerza, bajada de libido) que altera tu calidad de vida.
Acudir pronto no significa asumir que exista una enfermedad grave. Muchas veces, una explicación clara y algunas medidas sencillas pueden mejorar de forma notable la situación. Además, en algunos casos los problemas de erección o de fertilidad pueden ser la primera señal de enfermedades cardiovasculares o metabólicas que conviene detectar a tiempo.
Pruebas diagnósticas
En una consulta de andrología se realiza primero una historia clínica detallada, en la que se exploran los síntomas, antecedentes médicos, medicación habitual y hábitos de vida. A continuación, se indican las pruebas necesarias según cada caso. Algunas de las más empleadas son:
- Exploración física urológica: evaluación del pene, testículos, escroto y próstata (cuando está indicado), valorando tamaño, consistencia, presencia de bultos, placas o varices.
- Análisis de sangre:
- Testosterona total, y en algunos casos testosterona libre.
- Otras hormonas (LH, FSH, prolactina, TSH) cuando se sospechan alteraciones endocrinas.
- Glucosa, hemoglobina glicosilada, perfil lipídico y otros parámetros generales de salud.
- Espermiograma (estudio del semen): mide el volumen, la concentración, la movilidad y la forma de los espermatozoides, fundamental en el estudio de la fertilidad masculina.
- Ecografía testicular y escrotal: útil para valorar varicocele, quistes, lesiones testiculares u otras anomalías estructurales.
- Ecografía Doppler peneana: en casos seleccionados de disfunción eréctil, permite analizar el flujo sanguíneo en el pene antes y después de la administración de un medicamento que provoca erección.
- Cuestionarios específicos: escalas validadas sobre función eréctil, eyaculación o deseo sexual, que ayudan a objetivar la situación y seguir la evolución con el tratamiento.
No todos los pacientes necesitan todas las pruebas. El urólogo andrólogo elige las más adecuadas en función de los síntomas, la edad y los antecedentes de cada persona. El objetivo es llegar a un diagnóstico lo más preciso posible, explicándolo con un lenguaje comprensible.
Tratamiento
El tratamiento andrológico se adapta a la causa o causas detectadas y a las expectativas de cada paciente. En líneas generales, las opciones pueden incluir:
- Medidas de estilo de vida:
- Abandono del tabaco y moderación del alcohol.
- Pérdida de peso cuando existe sobrepeso u obesidad.
- Actividad física regular, adaptada a cada persona.
- Mejora del descanso nocturno y del control del estrés.
- Tratamientos farmacológicos:
- Medicamentos orales para la disfunción eréctil (inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5), siempre bajo prescripción y control médico.
- Fármacos para la eyaculación precoz, solos o combinados con terapia psicológica o sexual.
- Tratamientos hormonales sustitutivos en casos seleccionados de déficit de testosterona, tras confirmar el diagnóstico y valorar riesgos y beneficios.
- Terapias locales:
- Inyecciones intracavernosas en el pene para disfunción eréctil refractaria a otros tratamientos.
- Dispositivos de vacío, indicados en casos concretos y siempre con explicación detallada de su uso.
- Tratamiento de la infertilidad masculina:
- Corrección de varicocele cuando está indicado.
- Manejo de infecciones o procesos inflamatorios que afectan al semen.
- Derivación coordinada con unidades de reproducción asistida cuando se precisa.
- Cirugía andrológica:
- Corrección de la curvatura de pene (enfermedad de Peyronie) en casos establecidos y con deformidad significativa.
- Colocación de prótesis de pene en disfunción eréctil severa que no responde a otras terapias.
- Otras intervenciones específicas según la patología.
- Apoyo psicológico o sexológico:
- Muy recomendable cuando hay ansiedad, miedo al fracaso, conflictos de pareja o antecedentes de experiencias negativas.
Es fundamental entender que no existe un único tratamiento “mejor” para todos los hombres. Cada estrategia se valora individualmente, explicando las alternativas, posibles efectos secundarios y expectativas realistas de mejora. En Urología Granada, los doctores Manrique Pascual Geler, Santiago Chiva San Román y Fernando Vázquez Alonso dedican tiempo a resolver dudas y planificar contigo los pasos a seguir.
Prevención
Aunque no todos los problemas andrológicos se pueden evitar, sí es posible reducir el riesgo y favorecer una mejor salud sexual y reproductiva con medidas sencillas:
- Cuidar los factores de riesgo cardiovascular: controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol, siguiendo las recomendaciones de tu médico de atención primaria y del urólogo.
- No fumar: el tabaco daña los vasos sanguíneos y afecta de forma directa a la erección.
- Mantener un peso saludable: la obesidad se asocia a menor testosterona, peor calidad del semen y más disfunción eréctil.
- Realizar ejercicio físico regular: mejora la circulación, el estado de ánimo y la función sexual.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol y drogas: pueden alterar la erección, el deseo sexual y la fertilidad.
- Revisiones urológicas periódicas, especialmente a partir de los 45-50 años, o antes si hay síntomas.
- Proteger la zona genital frente a golpes, uso de ropa excesivamente ajustada o exposiciones prolongadas a calor intenso.
- Consultar ante los primeros síntomas: actuar pronto suele facilitar el tratamiento y mejorar los resultados.
Una buena prevención no solo favorece la salud sexual, sino también la salud general del hombre. La andrología, integrada en la urología, es una oportunidad para revisar y optimizar muchos aspectos de tu bienestar.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener algún fallo de erección de vez en cuando?
Es relativamente frecuente que, en situaciones de cansancio, estrés o tras consumo de alcohol, se produzca alguna relación con erección menos firme o con pérdida de erección. Esto, de forma aislada, no suele indicar una enfermedad. Sin embargo, cuando las dificultades se repiten de forma constante o generan preocupación, es aconsejable comentarlo con un urólogo especializado en andrología para descartar causas físicas u hormonales y valorar opciones de tratamiento.
¿La disfunción eréctil siempre está “en la cabeza”?
No. Aunque el factor psicológico puede influir, sobre todo en hombres jóvenes, la disfunción eréctil tiene con frecuencia una base física: alteraciones vasculares, hormonales, neurológicas o efectos secundarios de fármacos. De hecho, en algunos casos es la primera manifestación de enfermedades cardiovasculares. Por eso, es importante una valoración completa que incluya tanto aspectos médicos como emocionales.
¿La andrología solo se ocupa de la erección?
No. La andrología abarca toda la salud sexual y reproductiva del varón: deseo sexual, erección, eyaculación, fertilidad, curvatura de pene, dolor testicular y trastornos hormonales, entre otros. En una misma consulta se pueden abordar varias de estas áreas, con un enfoque global y adaptado a la situación personal y de pareja de cada paciente.
¿Si tengo un problema sexual debo acudir primero al urólogo o al psicólogo?
Lo más recomendable es iniciar el estudio con un urólogo-andrólogo. De este modo se descartan o tratan posibles causas físicas u hormonales. Si se detecta una componente emocional importante, o si el propio paciente lo desea, se coordina el abordaje con profesionales de psicología o sexología. En muchos casos, la combinación de tratamiento médico y apoyo psicológico ofrece los mejores resultados.
Urólogo en Granada
Si buscas un especialista en andrología en Granada, en la clínica Urología Granada contamos con un equipo de urólogos con amplia experiencia en salud sexual y reproductiva masculina. Los doctores Manrique Pascual Geler, Santiago Chiva San Román y Fernando Vázquez Alonso te atenderán de forma discreta y personalizada, explicando claramente las pruebas y las opciones terapéuticas más adecuadas para tu caso.
Trabajamos con pacientes privados y con compañías aseguradoras, adaptando la atención a tus necesidades. Puedes pedir cita o resolver dudas de forma directa a través de nuestros teléfonos:
- Pacientes privados: 621 66 56 29
- Pacientes de compañía: 958 80 88 80
Dar el paso de consultar es, a menudo, el cambio más importante. La mayoría de los problemas andrológicos tienen alternativas de tratamiento que pueden mejorar claramente tu calidad de vida si se abordan de forma precoz y profesional.


